Ha habido unas pocas generaciones que han nacido en un mundo y han muerto en otro muy diferente.
Y luego estamos nosotros, que casi sin enterarnos, y aún con toda la vida por delante (🤞🏻), hemos vivido en tres eras.
De lo analógico a la inteligencia artificial en una sola vida
No hace tanto, quedábamos en un punto concreto, a una hora concreta, sin margen de error. Si llegabas tarde, podías ser demasiado tarde. Si de fiesta un sábado te descolgabas en mitad de la noche, te descolgabas de verdad: no había forma de volver.
Cargábamos juegos durante media hora en un Amstrad o un Spectrum, sin saber al 100% si aquello iba a funcionar, en pantallas verdes de 500 x 600 píxeles del tamaño de puños.
Nos quedábamos despiertos hasta tarde para ver un solo partido a la semana de la NBA de Bird, Johnson y Thomas… no ha habido nada igual.
En 40 años hemos vivido más cambios que en los 400 anteriores
Entre el año 500 y el 700, la diferencia fue mínima. Entre el 1200 y el 1300, prácticamente inexistente. Incluso entre el 1700 y el 1800, el cambio fue progresivo.
Hoy, en apenas cuatro décadas hemos pasado del mundo analógico a lo digital, y de ahí a la era de la inteligencia artificial.
Esto no es tanto una evolución como una anomalía histórica. Nunca una generación había tenido que adaptarse tanto en tan poco tiempo.
Los Xennials
Es ampliamente conocido el concepto de la generación Z y la generación Millennial, pero no tanto el término Xennial, acuñado por Sarah Stankorb en 2014 y popularizado más tarde por Melissa Kempf Taylor en Xennials: A Microgeneration in the Workplace.
Los Xennials crecimos en un mundo analógico, fuimos heavy users del teléfono de rueda, y conocimos internet en la post-adolescencia.
Nacidos entre la primera y la tercera película (capítulos IV y VI si nos ponemos exquisitos) de La guerra de las galaxias, nostálgicos de E.T. y de todo aquel cine que se veía en el cine, valga la redundancia.
Hemos trabajado siempre con la tecnología, pero hemos tenido que entenderla desde cero. Hemos mirado 2.500 veces a quien nos gustaba en unos recreativos (vete tú a explicar a las generaciones posteriores lo que es eso), y dos décadas después hemos dado un like a esa persona en una app.
En definitiva, una generación que vivió en un mundo sin internet… y luego lo construyó y lo evolucionó hasta el extremo. Una generación que ha vivido de lleno en dos mundos tan diferentes que no se pueden explicar a las generaciones posteriores.
No es nostalgia. Antes había más tiempo. La vida era más auténtica. Había más diálogo y más escucha. Mejor música. Mejores libros, mejor cine. Si fallabas a un plan, fallabas de verdad. Si no llegabas, no llegabas. Si te ibas, te ibas.
Hoy todo es inmediato, editable, recuperable. Y ha cambiado cómo valoramos el tiempo, las decisiones y las relaciones, y casi nada es tan importante.
Y ahora la inteligencia artificial
Ahora estamos de lleno en otra fase. Interactuamos con sistemas que entienden, responden y generan contenido de todo tipo. Y eso afecta directamente a cómo buscamos información, tomamos decisiones, descubrimos marcas o consumimos contenido.
El cambio no es tecnológico. Es estructural. Tengo amigos que hablan más con la IA que conmigo (quizá yo mismo soy ese amigo).
Durante años, el marketing se ha construido sobre targets socio-demográficos: edad, ubicación, intereses. Después llegaron los arquetipos, las actitudes, los datos, los funnels, la segmentación avanzada. Ahora el eje cambia: lo importante ya no es quién eres. La unidad básica deja de ser el usuario y pasa a ser la intención.
La ventaja de haber crecido sin todo esto
Estamos seguros de esto: los que crecimos en el mundo analógico tenemos una ventaja que quizá no es evidente para las generaciones posteriores.
Sabemos lo que es esperar, y lo que es vivir sin red, en el más amplio sentido del término. Y eso, en un mundo que automatiza cada vez más decisiones, es diferencial.
El error ahora mismo es pensar que esto va de herramientas. De prompts. De plataformas. De automatizaciones.
Quizá va de entender qué es lo que está cambiando. Y lo que no. Estamos en una transición que se entiende mejor abordando la tecnología del futuro con la mentalidad del pasado.
Una agencia dirigida por Xennials
Tenemos una ventaja que nadie que no sepa de lo que hablamos puede entender:
Antes de poner mails, escribimos cartas despacio y con buena letra (y con alguna corrección con Typex también), comprábamos sellos, y buscábamos un buzón. Se podía ir el día entero en sacar adelante el envío.
Antes de jugar al FIFA en la Play, jugábamos a las chapas.
Antes de tener grupos de WhatsApp, quedábamos a las horas impares en el reloj de la plaza.
Antes de tener teléfonos con gigas de memoria, teníamos memorizados varias decenas de números fijos.
Antes de existir las redes, estábamos todo el día en la calle, y éramos muy sociales.
Si lo piensas bien, llevamos toda la vida entrenando para lo que viene.